Evento Noticias Democracia Social Encuentros por la Democracia: debates plurales para entender el Ecuador actual 14.09.2026 Representantes de la academia, sociedad civil, organizaciones políticas, periodismo, defensa de derechos, estudiantes y otros sectores pusieron en común sus miradas sobre participación y representación, libertad de expresión e información, seguridad y derechos humanos, y poder territorial. Imagen: Creator: FES Representantes de partidos políticos, organizaciones sociales, academia, medios de comunicación y sociedad civil se reunieron en Quito para debatir sobre participación, representación, libertad de expresión, seguridad, derechos humanos y autonomía territorial. El encuentro dejó una premisa compartida: frente a las crisis democráticas, la respuesta no puede ser menos democracia, sino más democracia. ¿Cuánto le queda de democracia a un país que sigue votando, pero cada vez confía menos en sus instituciones? Esta fue una de las preguntas que atravesó Encuentros por la Democracia: debates plurales para entender el Ecuador actual, una jornada de análisis y diálogo organizada por la Friedrich-Ebert-Stiftung (FES) Ecuador y FLACSO Ecuador, que reunió el 27 de agosto en Quito a representantes de distintas posiciones políticas, organizaciones sociales, academia, periodismo y sociedad civil. Durante casi nueve horas, las diferencias no fueron un obstáculo para la conversación. Por el contrario, estuvieron en el centro de un ejercicio de deliberación que buscó comprender las tensiones que atraviesa la democracia ecuatoriana y explorar alternativas para fortalecerla. ¿Una democracia bajo presión en América Latina? La jornada inició con la intervención del politólogo Sergio Huertas-Hernández, de la Universidad Mayor de Chile y del centro V-Dem, quien presentó una perspectiva regional y global sobre el estado de las democracias. Su diagnóstico mostró un escenario marcado por el retroceso democrático: tres de cada cuatro personas en el mundo viven actualmente bajo algún tipo de autocracia y apenas el 7 % habita en una democracia liberal plena. En América Latina, los desafíos también se expresan en el debilitamiento de la confianza institucional, las dificultades para garantizar derechos y la expansión de respuestas autoritarias frente a contextos de inseguridad y crisis. Ecuador refleja varias de estas tensiones. Si bien mantiene elecciones competitivas y niveles de participación relevantes en el contexto regional, enfrenta importantes desafíos en materia de justicia, contrapesos institucionales e integridad democrática. A ello se suma una crisis de seguridad que llevó al país a registrar cerca de 51 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2025. Frente a este escenario, Tina Hennecken, directora y representante de FES Ecuador, planteó una idea que atravesaría toda la jornada: “la respuesta no puede ser menos democracia, sino más democracia”. La democracia como ejercicio permanente de participación El primer panel, Representación y participación en disputa, puso sobre la mesa una pregunta central: ¿cómo construir vínculos más significativos entre ciudadanía, organizaciones sociales, gremios y partidos políticos? Representantes de Ecuarunari, Revolución Ciudadana y el Observatorio de Derechos y Justicia (ODJEC) partieron de diagnósticos diferentes sobre las causas de la crisis democrática —desde el debilitamiento institucional y el agotamiento de los partidos hasta la concentración del poder—, pero coincidieron en que la democracia no puede reducirse al acto de votar. La discusión también abrió una dimensión más amplia sobre la distribución del poder económico y comunicacional y sobre la necesidad de reconocer la legitimidad de quienes piensan diferente. No es necesario compartir una misma posición política para sentarse a conversar, fue una de las ideas que atravesó el intercambio. Más información no se traduce en mejor conversación La discusión continuó con el panel Confianza en duda: democracia, información y libertad de expresión. Representantes de la política, la academia y el periodismo independiente analizaron las transformaciones de la esfera pública y los desafíos que plantea el actual ecosistema informativo. El diagnóstico fue paradójico: existen hoy más canales para expresarse, pero eso no necesariamente se traduce en una mejor conversación pública. Algoritmos, campañas coordinadas y una economía de la atención que privilegia la indignación pueden profundizar la polarización y dificultar la construcción de debates informados. A esto se suma el riesgo que enfrenta el ejercicio periodístico, especialmente en territorios afectados por la violencia. La libertad de expresión y el acceso a información plural aparecieron así como condiciones indispensables para una democracia capaz de deliberar sobre sus problemas. Seguridad sí, pero dentro del Estado de derecho La crisis de violencia ocupó el centro del tercer panel, Democracia, seguridad y derechos humanos. Representantes del Comité Permanente de Derechos Humanos (CDH), el Partido Socialista Ecuatoriano y especialistas en crimen organizado discutieron los límites y desafíos de las políticas de seguridad. Uno de los principales puntos de convergencia fue que las respuestas frente al crimen organizado no pueden construirse al margen del Estado de derecho. Las políticas de “mano dura”, se señaló, han generado consecuencias negativas sin resolver de manera sostenible las causas y dimensiones de la violencia. La discusión planteó así una tensión fundamental: cómo enfrentar la inseguridad sin normalizar prácticas autoritarias ni sacrificar derechos humanos y garantías democráticas. La Democracia también se ejerce en lo local El último panel, Poder local en disputa: recentralización, reformas legislativas y autonomía territorial, trasladó la discusión al ámbito de los gobiernos locales. Representantes del Partido Social Cristiano, Pachakutik, el movimiento estudiantil y la academia debatieron sobre los desafíos que enfrentan los gobiernos locales frente a procesos de recentralización y cambios legislativos. La autonomía territorial, coincidieron, no depende únicamente de distribuir competencias entre distintos niveles del Estado: requiere recursos, capacidades técnicas y reglas claras para que esas competencias puedan ejercerse efectivamente. También se puso en cuestión una participación ciudadana que ocurre únicamente cuando las decisiones ya han sido tomadas. Participar implica tener capacidad de incidir antes, y no solo ser consultado después. Acuerdos mínimos para un ejercicio pleno de la Democracia El cierre de la jornada, a cargo de Anahí Macaroff, de FES Ecuador, y Franklin Ramírez, de FLACSO Ecuador, recuperó una de las principales conclusiones del encuentro: las diferencias y los conflictos no son anomalías que la democracia deba eliminar. Son parte de ella. “La democracia siempre está en disputa”, señaló Ramírez. Y precisamente de esa disputa surgieron algunos mínimos compartidos entre actores con proyectos políticos diferentes:Reglas electorales comunes y competencia política equitativa.Contrapesos institucionales e independencia de la justicia.Estado de derecho y derechos humanos como límites compartidos, independientemente de quién gobierne.Reconocimiento del adversario político como interlocutor legítimo, no como enemigo.Una esfera pública plural y condiciones seguras para ejercer el periodismo.Participación ciudadana y territorial efectiva, antes de que las decisiones estén tomadas.Una respuesta a la inseguridad que no sacrifique la democracia ni los derechos humanos.“Buscar esos puntos en común, no sin borrar las diferencias ni los conflictos”, planteó Macaroff al cerrar la jornada. Volver a encontrarnos para fortalecer la democracia Encuentros por la Democracia mostró que el diálogo plural no implica alcanzar acuerdos sobre todo, ni borrar las diferencias políticas e ideológicas. Implica reconocerlas, escucharlas y encontrar mecanismos democráticos para procesarlas. En un contexto marcado por la desconfianza, la violencia, la fragmentación y el avance de expresiones autoritarias, generar espacios donde actores diversos puedan encontrarse y debatir constituye también una forma de fortalecer la democracia. Este espacio de encuentro representa un punto de partida para seguir promoviendo una deliberación pública basada en el respeto, la escucha activa y el reconocimiento de la pluralidad. Y, como plantea la frase de Willy Brandt que inspira el trabajo de la FES: “Debemos atrevernos a más democracia”.